Los días previos a la boda, Matías y Anto vivieron muchos nervios; como toda pareja que está por casarse, se preocupaban por cómo iba a salir la fiesta: si la gente la iba a pasar bien, si iban a poder disfrutar, el cátering, la música… y todo lo que podía fallar; pero llegó el día del civil y ya no necesitaban pensar en eso. Fue un día increíble, la sala estaba llena, mucha gente asistió para ser parte del momento. Con la libreta roja en la mano y mucho arroz en el pelo, se fueron a lo que, en principio, iba a ser un brindis; pero terminó siendo una fiesta única, mostrando una vista previa de lo que iba a ser la boda.
Llegada la gran mañana, mientras Anto se alistaba en su casa, Matías desayunaba en la casa de su mamá acompañado de todos sus amigos; y ¿qué mejor ocasión que esa para demostrarles cariño, combinándolo con su pasión por el futbol? Así que Matías les regaló un moño del Barça a cada uno de ellos para estar listos para la iglesia.
Finalmente, cuando se abrieron las puertas de la iglesia y Anto entró, fue el momento cúlmine. Sus sueños se volvieron realidad.
Cuando salieron, un auto antiguo los estaba esperando para llevarlos a la fiesta. En el viaje, se dieron cuenta lo afortunados que fueron, por que les tocó un día espectacular, donde no tenían que preocuparse por el frío, el calor, ni la lluvia. El regalo perfecto de la Madre Naturaleza.
Así mientras pasaban las horas y la fiesta se ponía mejor de lo que hubiesen podido soñar, empezó a sonar “If Ya Getting Down”, de 5ive. Y 3 personas empezaron a bailar de una forma muy particular: eran Matías y sus amigos, bailando la coreografía. La misma coreo que. hace 15 años atrás Anto y Matías habían bailado en la fiesta de 15 donde se conocieron y su camino juntos comenzó.

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Fotografía: Toma 3 Estudio

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